domingo, 24 de abril de 2011

Todos nuestros sentidos, precisamente porque su primera exigencia es el significado, y en consecuencia no «lo que una cosa es" sino «lo que quiere decir», están un poco embotados. Nietzsche, Humano, demasiado humano

(...) la belleza natural obtiene una relación característica al suscitar en nuestro ser íntimo [Gemüt] ciertos estados de alma [Stimmungen] con los cuales concuerda. Este tipo de relación es la que obtiene, por ejemplo, el silencio de un claro de luna, la serenidad de un valle en el que serpentea un arroyo, la sublime majestad del mar inmenso y agitado, la tranquila grandeza del cielo estrellado. La significación no compete aquí a los objetos como tales, sino que debe buscarse en el estado del alma que provoca en nuestro ser íntimo. Hegel, Cours d'esthélique
El sentimiento de haber sido elegido está presente, en cualquier relación amorosa. Porque el amor, por definición, es un regalo no merecido; ser amado sin mérito es incluso la prueba de un amor verdadero.
(...) arrojado a la miseria del mundo, el hombre comprueba que el único valor evidente y seguro es el placer que él mismo puede sentir, por pequeño que sea: un sorbo de agua fresca, una mirada hacia el cielo (hacia las ventanas de Dios), una caricia.
El tiempo humano no da vueltas en redondo, sino que sigue una trayectoria recta. Ese es el motivo por el cual el hombre no puede ser feliz, porque la felicidad es el deseo de repetir.