lunes, 24 de mayo de 2010

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Jean Baudrillard dice: creemos fotografiar determinada escena por placer —en realidad, ella es la que quiere ser fotografiada— y no somos más que el figurante de su puesta en escena. El sujeto no es más que el agente de la aparición irónica de las cosas. La imagen es, por excelencia, el medium de la publicidad gigantesca que se hace el mundo, que se hacen los objetos, forzando a nuestra imaginación a borrarse, a nuestras pasiones a extrovertirse, rompiendo el espejo que les ofrecíamos hipócritamente para captarlas. Y sigue: es preciso que una imagen tenga esa cualidad, a de un universo del que se ha retirado el sujeto. La propia trama de los detalles del sujeto, de las líneas, de la luz, es lo que debe significar la interrupción del sujeto y, por consiguiente, también la interrupción del mundo, que constituye el suspense de la foto. Mediante la imagen, el mundo impone su discontinuidad, su fragmentación, su amplificación, su instantaneidad artificial.(BAUDRILLARD, Jean. La transparencia del mal. Anagrama, Barcelona, 1991.) En "El tiempo, un punto ciego en la visión fotográfica". Carlos Villasante

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El mito cuenta que en el origen de la imagen se encuentra la ausencia, la nostalgia, la separación de dos que se aman. Se relata la historia de la hija de un alfarero que estaba enamorada de un joven. Un día, el joven tuvo que partir en un largo viaje. En la escena del adiós, los dos amantes están en una habitación iluminada por una lámpara que proyecta sus sombras en un muro. Para conjurar la futura ausencia de su amante y conservar una huella física de su presencia, la muchacha con un carbón bordea el contorno, pinta la silueta del otro que allí se proyecta. En ese instante último y resplandeciente, y con el fin de abolir el tiempo, la muchacha “procura fijar la sombra de aquel que aún está allí pero que pronto estará ausente” (Philippe Dubois, El Acto Fotográfico. De la representación a la recepción, Barcelona, Paidós, 1994, 2da. Edición. En relación al mito del origen de la imagen, Dubois cita la fábula narrada por Plinio en su Historia Naturalis).
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FOTOGRAFíA Y MEMORIA: LA ESCENA AUSENTE
ensayo de Marisa Strelczenia sobre la serie de imágenes "Arqueología de la Ausencia", de Lucila Quieto
Ponencia presentada en las II Jornadas de Fotografía y Sociedad, Facultad de Ciencias Sociales
(UBA), Septiembre de 2001. Publicada en CD-Rom.
Publicada en Ojos Crueles, temas de fotografía y sociedad Nº1, Buenos Aires, octubre de 2004-marzo de 2005.
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La vida es en esencia movimiento y transformación. Pero sólo podemos tomar conciencia del movimiento en comparación con lo que permanece inmóvil. Mientras Ulises viajaba y ponía en riesgo su identidad, en Itaca, Penélope esperaba. El viaje de Ulises adquiere sus verdaderas proporciones en la espera de Penélope. La Odisea se completa con el reencuentro, con el regreso al punto de partida. Ulises puede perderse porque hay alguien que lo recuerda tal como es y no lo olvida.
La memoria vincula el pasado con el presente, y de esa manera produce una doble operación: la de abolir el tiempo (porque lo que ha sido permanece, es memorable) y a la vez la de representarlo (porque al unir el antes con el ahora podemos ver la transformación). Lo inmutable es lo que no tiene tiempo.
La misma operación es la que realiza la fotografía. La brusca detención, el corte del click, la reducción a un instante, pone en evidencia lo excluido, es decir la continuidad, el tiempo que fluye como el río. Quien mira una fotografía se ve obligado a valorar el salto entre el momento en que el objeto posó y el presente en el que se contempla la imagen.
La memoria enlaza lo actual con lo pasado y a ella recurrimos para rastrear el origen de las cosas pero también para descifrar de alguna manera lo que vendrá. Así también el azaroso fragmento de tiempo fotografiado es capaz de contener el antes y el después. Walter Benjamin asegura que frente a una fotografía el espectador “se siente irresistiblemente forzado a encontrar el lugar inaparente en el cual en una determinada manera de ser de ese minuto que pasó hace ya tiempo anida hoy el futuro y tan elocuentemente que, mirando hacia atrás, podremos descubrirlo”(Walter Benjamín, Discursos Interrumpidos I, Madrid, Editorial Taurus, 1987)
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FOTOGRAFíA Y MEMORIA: LA ESCENA AUSENTE
ensayo de Marisa Strelczenia sobre la serie de imágenes "Arqueología de la Ausencia", de Lucila Quieto
Ponencia presentada en las II Jornadas de Fotografía y Sociedad, Facultad de Ciencias Sociales
(UBA), Septiembre de 2001. Publicada en CD-Rom.
Publicada en Ojos Crueles, temas de fotografía y sociedad Nº1, Buenos Aires, octubre de 2004-marzo de 2005.
Según Omar Calabresse, del concepto de naturaleza muerta no deben deducirse "objetos inmóviles", sino "cosas que se han parado por un instante".

(...)La habilidad del fotógrafo consistió en sorprender ese momento infinitesimal en que todo pareció detenerse y cargarse de un sentido oculto. Desde ese punto de vista, el fotógrafo no detuvo nada. Su intervención se limitó a captar las evidencias de ese instante de significación total.Como el arquero, que, para alcanzar el blanco, tiene que, no evaluar lo que le separa de él, sino "ser" ese blanco, identificándose con él, el fotógrafo debe borrarse totalmente para no dejar más que la presencia de las cosas. (Jean-Claude Lemagny. "La fotografía inquieta consigo misma 1950-1980", en Historia de la fotografía. Dirigida por Jean-Claude Lemagny y André Rouillé. Barcelona. Alcor, 1988, pág. 192)

Jean-Claude Lemagny resume la noción de "equivalente" del siguiente modo: Una foto funciona como un equivalente cuando actúa como símbolo y metáfora de algo independiente del tema fotografiado (...) De esta manera, la fotografía puede comunicar lo que no se ve.La impecable definición que Cartier-Bresson hizo de la fotografía: "reconocimiento... de la significación de un hecho y de la organización rigurosa de las formas..." falla por su eslabón más débil. Los "hechos" no tienen "significación". A decir verdad, tampoco hay "hechos". O lo que viene a ser lo mismo, los sentidos posibles son tan numerosos y diversos que resulta vano tratar de elegir (Jean-Claude Lemagny. op. cit., pág. 194.)



De Juan Antonio Molina. Texto original: El espejo y la máscara. Comentarios a la fotografía cubana postrevolucionaria. Encuentro de la cultura cubana. No. 11. Invierno de 1998-1999. Págs. 59-73