Según Omar Calabresse, del concepto de naturaleza muerta no deben deducirse "objetos inmóviles", sino "cosas que se han parado por un instante".
(...)La habilidad del fotógrafo consistió en sorprender ese momento infinitesimal en que todo pareció detenerse y cargarse de un sentido oculto. Desde ese punto de vista, el fotógrafo no detuvo nada. Su intervención se limitó a captar las evidencias de ese instante de significación total.Como el arquero, que, para alcanzar el blanco, tiene que, no evaluar lo que le separa de él, sino "ser" ese blanco, identificándose con él, el fotógrafo debe borrarse totalmente para no dejar más que la presencia de las cosas. (Jean-Claude Lemagny. "La fotografía inquieta consigo misma 1950-1980", en Historia de la fotografía. Dirigida por Jean-Claude Lemagny y André Rouillé. Barcelona. Alcor, 1988, pág. 192)
Jean-Claude Lemagny resume la noción de "equivalente" del siguiente modo: Una foto funciona como un equivalente cuando actúa como símbolo y metáfora de algo independiente del tema fotografiado (...) De esta manera, la fotografía puede comunicar lo que no se ve.La impecable definición que Cartier-Bresson hizo de la fotografía: "reconocimiento... de la significación de un hecho y de la organización rigurosa de las formas..." falla por su eslabón más débil. Los "hechos" no tienen "significación". A decir verdad, tampoco hay "hechos". O lo que viene a ser lo mismo, los sentidos posibles son tan numerosos y diversos que resulta vano tratar de elegir (Jean-Claude Lemagny. op. cit., pág. 194.)
De Juan Antonio Molina. Texto original: El espejo y la máscara. Comentarios a la fotografía cubana postrevolucionaria. Encuentro de la cultura cubana. No. 11. Invierno de 1998-1999. Págs. 59-73
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