sábado, 6 de noviembre de 2010

(...) escribe Heidegger: «La relación con el presente, que muestra su orden en la esencia misma de la presencia, es única (ist eine einzige). Permanece por excelencia incomparable a cualquier otra relación, pertenece a la unicidad del ser mismo (Sie gehört zur Einzigkeit des Seins selbst). La lengua debería, pues, para nombrar lo que se muestra en el ser (das Wesende des Seins), encontrar una sola palabra, la palabra única (ein einziges, das einzige Wort). Es aquí donde medimos lo arriesgado que es toda palabra del pensamiento [toda palabra pensante: denkende Wort] que se dirige al ser (das dem Sein zugesprochen wird). Sin embargo, lo que aquí se arriesga no es algo imposible; pues el ser habla en todas partes y siempre y a través de toda lengua.» Tal es la cuestión: la alianza del habla y del ser en la palabra única, en el nombre al fin propio. Tal es la cuestión que se inscribe en la afirmación jugada de la différance. Se refiere a cada uno de los miembros de esta frase: «El ser/habla/en todas partes y siempre/a través de/toda/lengua.»
(...) jacques derrida

cita: «La relación con lo presente que reina en la propia esencia de la presencia, es única. Permanece por excelencia incomparable con cualquier otra relación. Forma parte de la unicidad del propio ser. Así pues, para nombrar lo que se hace presente en el ser, la lengua debería encontrar una única palabra, la única. Esto nos permite medir hasta qué punto es osada cualquier palabra pensante que apela al ser. Pero este riesgo no es nada imposible, pues el ser habla de las maneras más distintas siempre y en todo lugar, a través de toda lengua.» Trad. cast. de Helena Cortés y Arturo Leyte en «Caminos de bosque», Alianza, Madrid, 1996, pág. 331.]

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