sábado, 6 de noviembre de 2010
La foto es bella, el muchacho también.................
Y he aquí el pasaje de una muerte a la otra: “Ahora sé que existe otro punctum (otro “estigma”) además del ‘detalle’. Este nuevo punctum que no es ya forma sino intensidad, es el Tiempo, es el énfasis desgarrador del noema (“eso ha sido”), su representación pura. En 1865, el joven Lewis Payne intentó asesinar al secretario de estado americano W. H. Seward. Alexander Gardner lo fotografió en su celda: esperaba la horca. La foto es bella, el muchacho también: es el studium. Pero el punctum es: va a morir. Leo al mismo tiempo: eso será, eso ha sido; observo con horror un futuro anterior cuyo apuesta era la muerte. Al darme el pasado absoluto de la pose (aoristo), la fotografía me dice la muerte en tiempo futuro. Lo que me punza es el descubrimiento de esta equivalencia. Ante la foto de mi madre niña, me digo: morirá. Tiemblo, como el psicótico de Winnicott, ante una catástrofe que ha ocurrido ya. Esté o no muerto el sujeto, toda fotografía es esta catástrofe.” Y más adelante: “Porque hay siempre en ella ese signo imperioso de mi muerte futura, cada foto, aun si estuviera plenamente arraigada en el mundo excitado de los vivos, viene a interpelar a cada uno de nosotros, uno por uno, ajena a toda generalidad (pero no ajena a toda trascendencia).”
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